10 de abr. de 2015

De los Atropellos de los Animales no Humanos

Ayer, mientras me dirigía a mi trabajo, me quedé tirada con la moto en mitad de la carretera, sola y lloviendo. Mientras estaba en el arcén pasando frío y viendo los coches pasar a toda velocidad mientras esperaba a la grúa comencé a pensar en todos aquellos pobres animales que sufren atropellos y quedan vivos, doloridos y sufriendo en el arcén, sobre el asfalto, en ocasiones lloviendo, en ocasiones con frío, viendo los coches pasar… A ellos no vendrá a recogerles nadie, no vendrá ninguna grúa a ayudarles.


Se calcula que al año mueren atropellados en las carreteras españolas más de 10 millones de vertebrados. Las carreteras unen a los humanos, pero separan a los animales no humanos.

Perros y gatos, pero también jinetas, lobos, jabalíes, corzos, zorros, conejos, erizos, lechuzas, culebras, lagartos,… La lista de nuestras víctimas animales en el asfalto es prácticamente un catálogo completo de la fauna ibérica.

Hacer pasos subterráneos específicos para los animales en aquellos lugares más peligrosos sería la solución pero, seamos sinceros. ¿De verdad a alguien le importan unas cuantas decenas de millones de animales muertos sobre el asfalto? Si no dan dinero…

Mientras aquellos que se denominan a sí mismos, “autoridades” o “gobernantes” decidan hacer algo, lo único que podemos hacer es tener empatía y reducir la velocidad al volante. Y si vemos algún pobre animal, que menos que parar para ver si podemos ayudarlo.



Ninguna Sociedad Quiere que Seas Sabio- Osho

Ninguna sociedad quiere que seas sabio, porque todo hombre y mujer sabios, no pueden ser serviles, sirvientes, no pueden ser manipulados, no pueden ser obligados a seguir masas, ni a vivir como robots, pues una persona despierta e inteligente prefiere la muerte, antes de prestarse a algún tipo de estupidez, prefiere seguir a su propia conciencia, que seguir a una nación que son solo líneas imaginarias en el mapa, para que algunos pocos tengan el poder y opriman, no será parte de pseudo religiones que solo buscan mantenerlo distraído del verdadero conocimiento y conciencia y por su puesto llenarse los bolsillos con el sufrimiento ajeno.

Una persona verdaderamente sabia, es libre y solo obedece a su propia conciencia y corazón, no manda, ni se deja mandar, tampoco no pisa, ni se deja pisar...

2 de mar. de 2015

Javier el Vagabundo

Os dejo el siguiente texto que he recogido de un blog llamado "vivir en una autocaravana" que me ha encantado. 

Javier, representa a mi manera de ver, la verdadera libertad. La ruptura con los formalismos del mundo impuesto.

Debían ser las 2 o las 3 de la mañana cuando apareció. Mi primera reacción fue encender la linterna e iluminar en la dirección de los pasos, seguro como estaba ya de que no era un animal. Él susurró ¡Apaga la linterna, coño, que me deslumbras!

Era un hombre de facciones toscas, unos 55 años (luego me enteraría de que tenía unos 40, pero aparentaba 20 más), no muy alto, mal afeitado y con una mochila bastante pequeña a la espalda.

No puedo recordar todo lo que hablamos aquella noche. Se llamaba Javier y empezó a hacer el camino de Santiago unos 5 años antes por una apuesta, con un amigo. Cuando llegó a Santiago no supo qué hacer; no quería volver a su vida anterior, al trabajo o lo que fuera. Siguió caminando. Caminó y caminó durante 5 años, se recorrió España de una punta a otra, acercándose a la costa en invierno y a la montaña en verano.

Y pese a mi nefasta memoria, algunas frases de las que dijo se me quedaron grabadas a fuego. Recuerdo una en especial:

Alguna gente cree que yo soy un mendigo, pero yo no soy ningún mendigo. Yo soy un vagabundo. Porque camino.

Otra, cuando yo le conté una aventura mía, me miró y me dijo:

Había una mujer, ¿a qué sí? No hace falta que me lo digas… siempre hay una mujer.

Me dejó de piedra con aquello. Por supuesto que había una mujer, pero la forma en que lo dijo y cómo me miró a los ojos hicieron que ya nunca me atreviera a preguntarle qué le habría hecho aquella mujer a él, y cómo 5 años después continuaba caminando sin rumbo, como un perro perdido.

Con el tiempo mi admiración por Javier ha crecido. No me planteo llevar la vida que él lleva, pero el concepto de itinerancia, de provisionalidad, esa independencia de los sitios fijos o las caras conocidas… Javier fue una gran lección para mí.

Al amanecer me despertó e hicimos café. En su mochila enana llevaba de todo. Entonces se me ocurrió preguntarle por las cosas mundanas: el dinero, la comida, ¿cómo hacía todo aquello? Me lo enseñó, en su mochilita llevaba una navaja con la que cortaba trocitos de madera y cáscaras de nuez. Hacía figuritas y las cambiaba, nunca por dinero, sino por comida o medicamentos o cosas así.
 
Nos despedimos al lado de un río. Yo iniciaba el ascenso matutino en mi último día de travesía y él continuaba hacia el Este, sin saber muy bien dónde iba. ¿Y qué más da? ¿A quién le importa a dónde va un vagabundo? Lo importante, como dijo él, es que siga caminando.


Hace años que tengo ganas de escribir esto. Me encantaría saber qué fue de Javier, hablar con alguien que también se lo haya cruzado en su vida, saber dónde, cuándo… en fin, rascar un poquito más de esta historia que para él no fue más que un encuentro fortuito con un chaval desconocido, pero para mí significó un descubrimiento enorme.

26 de feb. de 2015

A ti, que tienes perro....

A ti que tienes perro. Escúchame bien:

Yo amo a los animales. Yo defiendo a los animales y no voy a permitir bajo ningún concepto que maltrates a tu perro delante de mí.

Te llamará la atención, y si hace falta, te insultaré, te acusaré de irresponsable y te amenazaré con llamar a la policía si lo tratas mal (y la llamaré si sigues haciéndolo, créeme).

Me da igual que me digas “que es tu perro y que haces con él lo que te da la gana”, “que me meta en mis asuntos y te deje en paz”. Escúchame bien: NO. ¿Entiendes? NO. El hecho de que sea tu perro no te da derecho a tratarlo mal. SI eres un violento y un estreñido mental, date golpes en la cabeza contra la pared y aplaca así tu rabia interior, pero no maltrates a tu perro, al menos, delante de mí No, porque NO TE LO PERMITO.

Y me pondré a chillar como una loca histérica para dejarte en vergüenza y que todo el mundo oiga y vea cómo maltratas al animal. Ya puedes odiarme de por vida, pero eso no va a reprimirme de llamarte la atención. Me da igual que me digas que me vas a romper la cara (ven si te atreves, yo no te tengo miedo como el pobre perro al que maltratas) ¿Quién te crees que soy? ¿Otra de tus escupideras? Lo llevas claro, si crees que yo meteré el rabo entre las patas como ese pobre animal.


Hay gente la que deberían hacer una prueba de salud mental antes de permitirles tener animales porque no están preparados. Mientras esa prueba no exista, si te veo pegando o maltratando a tu animal, no dudaré en ponerte en vergüenza sea como sea, y si no estoy para hacerlo y eres capaz de pegar a ese pobre animal indefenso que cree que te lo debe todo, espero de todo corazón que algún día despierte y te muerda los huevos hasta que te quedes sin ellos.

Hay muchos animales en este país que son maltratados en sus casas. No pueden hablar, no pueden quejarse ni acudir a la policía. Sufren maltratos y viven aterrorizados en absoluto silencio sin poder hacer nada. Si ves a algún desalmado maltratando a su perro DILO, llámale la atención y llama a la policía si hace falta. Ningúna persona tiene derecho a maltratar a ninguna mascota. Si no saben tenerlos, QUE NO LOS TENGAN.


Yol Lyvon